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Virtural Museum
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Modelos Reflexivos de la Mediación Estética


Manifestaciones - Proclamas - Teorías
Concepciones del Mundo - Formas de Vida


La forma del lugar

[A propósito de Pier Paolo Pasolini, La Forma della Città - Orte e Sabaudia]

Un director no abandona el rodaje si el cuadro se escapa del campo. El lugar del cuadro queda. Porque el cuadro será siempre historia. Su propia historia. Registro oculto, que la cinta capta, captando también su ausencia. Que es presente. Imagen en movimiento que se detiene. Siendo movimiento. Simulando escape. Se ausenta la visión en el campo. Se oculta, cuando el objetivo es reflejo. Visión ausente. Que siempre es desierto. Realidad muda que, de repente, deja de comunicar. Siendo actualidad. Reconocerlo es una estrategia de enfoque. Que enfoca perspectivas de situación. Que es también no estar situado. Estrategia de enfoque. Poder de la imagen. No de otro poder que no sea el poder del registro. Que la imagen registra. El director se adentra en ese campo. También, si es necesario. Sin apenas dar instrucciones al objetivo. La cámara (su cámara) seguirá siendo su doble. En el lugar del cuadro queda ciertamente vacío. Un lugar acontecido. Figura tenue, tal vez, de dimensiones ocultas. Silencio que esa realidad oculta deja ahora en su lugar. Que es el lugar del suceso. Y del vacío. Que es el lugar de un director de cine.

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Cuerpos en disidencia

Diálogos Benjamin, Simmel, Warburg

[Texto vinculado al Seminario di Recerca Società Postmoderna e Pensiero Critico]

Desde ya hace varios años se ha venido librando la discusión sobre si la estética como una especie de dirección de la filosofía emprendida hacia los terrenos del arte, puede, le corresponde o, podría encajar en las discusiones de tipo moral o político.

Variaciones sobre la belleza, las ideas y los conceptos de lo bello, la forma, la armonía, el gusto, y en general sobre los mecanismos de recepción de la obra artística, son sólo algunas de las piezas que han formado parte de los saberes estructurantes de la historia del Arte y de lo que se ha concebido como estética, es decir, de aquella reflexión que desde la filosofía mira el destino y travesía de las producciones de los espíritus creadores y creativos. Ante este panorama, bien vendría pensar y reflexionar en torno a cuáles son esos vínculos que aparecen entre los cuerpos creadores y la corporalidad emergente. Creamos los cuerpos que somos y bien lo sabemos, ello hace parte no solamente de un saber filosófico prefigurante sino de un acontecer itinerante en la calle, en lo público, en las nuevas tecnologías. ¿Correspondería a la filosofía y/o a la estética solamente un saber sobre la obra de arte, cuando todo el tiempo acontecemos obra, es decir, cuerpo “obrado”?

Bien podría pensarse también en torno a los diferentes modos de ser de los cuerpos en la vida contemporánea y cuál es el pensar del cuerpo justamente en su obrar y aparecer. Estas reflexiones bien podrían invitarnos como asistentes a una obra en donde siendo espectadores ya somos cuerpos participantes, y eso somos justamente en las ciudades contemporáneas –latinoamericanas-.

Un ejemplo de las arenas movedizas de los saberes sociales y humanísticos, es que ya hemos dejado de hablar de tribus urbanas y ello nos ha dejado un doble sabor extraño: por un lado, nos ha obligado a situarnos en una posición en “demasía respetuosa”, como si denominarle “tribu” a algo fuese una actitud excluyente, xenófoba y por supuesto colonialista, pero por otro, hemos abandonado esa palabra de los cuerpos jóvenes denominándoles desde una cultura o subcultura, y al unísono, se ha abolido también este nombre como si fuera una suerte de insulto segregador. Los que preguntamos por las palabras indagaremos ¿qué es lo que ocurre al cuerpo cuando el cuerpo es “navajo”, “romántico”, sentido, de metal o de la basura-punk? ¿Qué ha pasado cuando los cuerpos se ubican y se quedan en la guerra? ¿Qué pasa cuando el cuerpo comienza a ser y a perderse en los rastros de la memoria y queda sólo volcado a la narración o a un tejido?

La actividad del seminario pretende usar este tipo de preguntas sobre la base de las inquietudes que para Simmel fueron fundamentales en el campo de los modos de entender los fenómenos de la vida desde la tensión entre el problema temporal y la riqueza que aportan los fragmentos de la vida urbana. En este sentido una geografía del deseo puede configurarse allí, como una especie de partitura sin la cual se haría imposible entender fenómenos como la moda y la seducción dentro de los marcos de la subordinación de un mundo de lo íntimo ante un mundo de lo público; dicho sea de paso: también allí ya hay una veta por trabajar: los tránsitos de lo íntimo y de lo público… como si la vida que exigen las nuevas sociedades, fueran un atuendo que ensordece la capacidad de ser.

En la misma dirección, pero quizá en otro nivel, se encuentra la riqueza del reflexionar benjaminiano, en lo que se refiere a la noción de experiencia, cuestión que fue una de sus preocupaciones manifestadas a Adorno en aquella carta del 7 de Mayo de 1.940 y que en definitiva, queda manifiesta en sus textos El narrador y Pequeña historia sobre la Fotografía. La pregunta que establecemos en esta línea sin duda tendrá que ver sin duda con la riqueza de la memoria y al mismo tiempo con el aliento fresco que esta merece del olvido, de una suerte de sabiduría del olvido. Para quienes estamos cerca de discusiones y temas sobre la guerra, no deja de ser fundamental indagar por la importancia que las imágenes le otorgan al campo de la experiencia de memoria individual-colectiva, de allí, que el cuerpo no solamente sea el del desaparecido, sino el cuerpo del que aparece en el cada vez del desasosiego de la ausencia o de la certeza injusta de la mala muerte. En este sentido no es causalidad revisar un poco el tema

Finalmente, en estas escenas no puede menos que olvidarse el trabajo de Warburg, muy especialmente el que piensa al cuerpo en El ritual de la serpiente y Atlas Mnemosyne.Una contribución sin igual es la que puede halarse al acompañar a Warburg cuando afirma como la presencia del pasado es la presencia de un cuerpo primigenio que no es distinto a un cuerpo colectivo y referente, desde la rostreidad y desde las imágenes del delirio, del gozo o de la ritualidad de la conciencia.

El seminario se vuelve así búsqueda que responde, no necesariamente a preguntas que tradicionalmente se han planteado desde la Filosofía, sino a saberes de la conciencia íntima de quien se sabe cuerpo. Podemos entrever así las discusiones sobre el cuerpo desde una especie de estética-mística o quizá mitológica si apelamos a la pregunta por cuántas veces somos Narciso, Perséfone, Hylas, o quizá Cadmos; podemos también indagar por la afección-afectación de quienes incluso escapan a ser cuerpos.

Bibliografía: Simmel, George (1988) Sobre la Aventura. Ensayos de Estética. Península: Barcelona | Benjamin, Walter (2004) El autor como productor. Editorial Itaca: México | Benjamin, Walter (2012) Escritos Franceses. Amorrortu: Buenos Aires | Benjamin, Walter (2007) Conceptos de Filosofía de la Historia. Terramar Ediciones: Argentina

[María Cristina Sánchez León]



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